Keiko Fujimori hace historia: La lideresa del fujimorismo alcanza la presidencia en su cuarto intento

La hija del expresidente Alberto Fujimori rompe todos los pronósticos y se convierte en la primera mujer en gobernar el Perú, tras una de las elecciones más reñidas de la historia republicana
A sus 50 años, Keiko Sofía Fujimori Higuchi ha logrado lo que parecía imposible después de tres derrotas consecutivas: convertirse en la nueva presidenta del Perú. La candidata de Fuerza Popular derrotó por un ajustadísimo margen de 49.641 votos a Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, cerrando así el ciclo político más largo, tortuoso y perseverante de la historia contemporánea del país sudamericano.
Con el 100% de las actas contabilizadas, Fujimori obtuvo 9′223.396 sufragios (50.135%) frente a los 9′173.755 (49.865%) de su contendiente. Un resultado que quedará grabado en la memoria electoral peruana como uno de los márgenes más estrechos jamás registrados en un balotaje presidencial.
El veredicto de las urnas: una victoria por un hilo
El escrutinio oficial, completado al 29 de junio, confirmó lo que durante toda la noche electoral fue una incertidumbre absoluta. La diferencia de apenas medio punto porcentual mantuvo en vilo al país durante más de 48 horas, mientras las autoridades electorales procesaban los últimos votos de las zonas rurales y del extranjero.
La participación ciudadana alcanzó el 78.3% del padrón electoral, una cifra que refleja la polarización histórica que ha caracterizado cada una de las campañas de Fujimori desde su primera candidatura en 2011. El estrecho margen de victoria evidencia que el país sigue profundamente dividido entre quienes ven en ella la continuidad de un modelo de orden y seguridad, y quienes asocian su apellido con las heridas aún abiertas del gobierno de su padre.
La gestación de una vocación temprana
La historia política de Fujimori comenzó mucho antes de que pudiera votar. En 1994, con apenas 19 años, asumió el rol de primera dama tras la abrupta separación de sus padres, Alberto Fujimori y Susana Higuchi. Aquella exposición prematura al poder, en medio de un gobierno autoritario que aún mantenía al Congreso disuelto y controlaba los medios de comunicación, forjó en ella una disciplina política que sus adversarios nunca han logrado quebrar.
Pero también fue el origen de su mayor lastre: la herencia de un padre condenado a 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad y corrupción, fallecido en 2023 sin haber cumplido su condena. Keiko aprendió desde joven a navegar entre el privilegio de ser la «hija del presidente» y la condena social de llevar el apellido más polarizante del Perú contemporáneo.
Tres derrotas que forjaron una obsesión
2011: El primer golpe
Su primera incursión presidencial llegó con 36 años, la edad mínima exigida por la Constitución. Bajo el nombre de Fuerza 2011, logró pasar a segunda vuelta con un 23.5% de los votos, pero el respaldo del premio Nobel Mario Vargas Llosa a su rival Ollanta Humala inclinó la balanza. Perdió por 447.000 votos (51.49% contra 48.51%), una derrota que atribuyó al «miedo» que su apellido generaba en ciertos sectores.
2016: La derrota más dolorosa
Llegó como favorita indiscutible con un 39.9% en primera vuelta. Las encuestas le daban una ventaja de hasta 10 puntos sobre el conservador Pedro Pablo Kuczynski. Sin embargo, el antifujimorismo se activó con una intensidad inusitada, movilizando a votantes que nunca antes habían participado. La derrota por apenas 41.000 votos fue un trauma que, según quienes la conocen, nunca terminó de superar. Esa noche, en su comando de campaña, rompió el silencio con una frase que se volvió mítica: «No nos rendimos».
2021: La resurrección desde el fango
El contexto era el peor posible. Tres periodos de prisión preventiva por el caso Cócteles, el desgaste de su bancada en el Congreso y una popularidad en mínimos históricos. Las encuestas la ubicaban en sexto lugar antes de la primera vuelta. Pero la fragmentación del voto conservador le permitió pasar al balotaje con apenas un 13%. En la segunda vuelta, perdió ante Pedro Castillo por un margen de décimas, en una noche electoral que mantuvo al país en vilo durante más de una semana. Fue la derrota más amarga: la que muchos dieron por definitiva.
El fin del antivoto: cómo Keiko venció al fantasma que la perseguía
El concepto de «antivoto» ha definido la carrera de Fujimori tanto como sus propias propuestas. Era el techo invisible: podía crecer hasta cierto punto, pero siempre aparecía un frente opositor dispuesto a movilizarse exclusivamente para evitar su llegada al poder. Ese rechazo transversal se alimentaba de tres fuentes principales:
- La memoria de los años noventa: Las violaciones a los derechos humanos durante el gobierno de su padre, incluyendo las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta, así como la esterilización forzada de miles de mujeres indígenas.
- Los procesos judiciales: Los más de 500 días en prisión preventiva por el caso Cócteles, que sus seguidores consideraron una persecución política y sus detractores, un acto de justicia tardía.
- La obstrucción parlamentaria: El papel de Fuerza Popular entre 2016 y 2019, cuando su mayoría de 73 escaños desestabilizó al gobierno de Kuczynski hasta su caída.
Sin embargo, para 2026, analistas y encuestadores coincidieron en que Fujimori había logrado reducir ese antivoto a niveles mínimos históricos. Tres factores explican este fenómeno:
La muerte de Alberto Fujimori (2023): El fallecimiento del patriarca cerró un capítulo que mantenía viva la herida del fujimorismo en la memoria colectiva. Keiko pudo, por primera vez, despegarse de la sombra de su padre y presentarse como una figura autónoma.
El archivo definitivo del caso Cócteles (enero 2026): El Tribunal Constitucional determinó que los aportes de campaña anteriores a 2016 no podían ser calificados como lavado de activos, y el Poder Judicial archivó los cargos. La Fiscalía apeló, pero la decisión llegó demasiado tarde para afectar la campaña.
La consolidación de su base electoral: En la primera vuelta del 12 de abril, Fujimori obtuvo el 17.18% de los votos válidos, el resultado más alto entre todos los candidatos. Ese número confirmó que su electorado no solo se había mantenido fiel, sino que había crecido entre los votantes jóvenes que no vivieron el gobierno de su padre.
Perfil de la nueva mandataria: entre la disciplina y la controversia
Nacida el 25 de mayo de 1975 en Lima, Fujimori es administradora de empresas por la Boston University y tiene un máster en Administración de Empresas por Columbia University, título reconocido en Perú en noviembre de 2024. Fundó Fuerza Popular en 2009 y fue congresista entre 2006 y 2011, período en el que alcanzó la mayor votación individual para una legisladora en la historia peruana: 602.869 sufragios.
Su plan de gobierno, denominado «Perú con Orden», se estructura en tres ejes:
Seguridad: Propone la creación de Centros de Comando y Videovigilancia en las 24 regiones, el despliegue de 1.000 patrulleros inteligentes y 10.000 cámaras de vigilancia, la construcción de cuatro mega penales bajo administración temporal de las Fuerzas Armadas, y la ampliación de las Unidades de Flagrancia Express.
Economía: Plantea reducir el déficit fiscal al 1% del PBI hacia 2031 y atraer entre 5.000 y 7.000 millones de dólares anuales de inversión privada.
Social: Se compromete a reducir la pobreza al 15% en cinco años y construir 3.000 colegios a nivel nacional.
El lastre judicial que la acompañó hasta el final
El caso Cócteles fue el episodio más mediático de su trayectoria política. La acusación, liderada durante años por el fiscal José Domingo Pérez, señalaba que Fujimori había lavado activos provenientes de aportes de la constructora brasileña Odebrecht para sus campañas de 2011 y 2016. El proceso la llevó a prisión preventiva en tres ocasiones (2018, 2020 y abril de 2021), acumulando más de 500 días de detención.
En octubre de 2025, el Tribunal Constitucional emitió un fallo clave: los aportes de campaña anteriores a 2016 no podían ser calificados automáticamente como lavado de activos. En enero de 2026, el Poder Judicial archivó los cargos. Aunque la Fiscalía apeló y el caso quedó al voto en la Segunda Sala Penal de Apelaciones Nacional, la decisión no afectó su candidatura y llegó a tiempo para que Fujimori pudiera hacer campaña sin la sombra de una condena pendiente.
El 28 de julio: el día que la historia se reescribe
Keiko Fujimori asumirá la presidencia el 28 de julio de 2026, en una ceremonia que promete ser uno de los momentos más simbólicos y tensos de la historia republicana. Será la primera mujer electa presidenta del Perú —superando a figuras como Lourdes Flores, Mercedes Aráoz y Verónika Mendoza, que nunca lograron el cargo— y la primera en llegar después de cuatro intentos en el mismo proceso electoral.
Sus vicepresidentes serán Luis Galarreta Velarde, excongresista y expresidente del Congreso en 2017, y Miguel Ángel Torres Morales, abogado y excongresista. Ambos representan el ala más dura del fujimorismo y aseguran la continuidad del proyecto político que Keiko ha construido durante dos décadas.
Los desafíos de un país fracturado
La nueva presidenta hereda un país con heridas profundas. La polarización política alcanzó niveles récord durante la campaña, y la estrechez del margen de victoria sugiere que la gobernabilidad será uno de sus mayores desafíos. El Congreso, donde Fuerza Popular no logró la mayoría absoluta, exigirá acuerdos y concesiones que Fujimori no ha tenido que hacer en sus años de liderazgo opositor.
Además, la economía peruana enfrenta vientos en contra: la desaceleración global, la caída de los precios de los minerales y la persistente informalidad laboral ponen a prueba las promesas de su plan de gobierno. En el frente social, la pobreza que afecta a más del 25% de la población y la desigualdad histórica exigen respuestas inmediatas.
Pero quizás el mayor desafío sea simbólico: gobernar para un país que la eligió por un margen mínimo, donde casi la mitad de los votantes la rechazó activamente. Fujimori llega al poder después de 15 años de intentos, tres derrotas y una perseverancia que sus críticos llaman «obsesión» y sus seguidores, «vocación de servicio». La historia dirá si su cuarto intento fue, finalmente, el que necesitaba el Perú.
Ficha técnica:
- Nombre completo: Keiko Sofía Fujimori Higuchi
- Edad: 50 años (nacida el 25 de mayo de 1975)
- Partido político: Fuerza Popular
- Votos obtenidos: 9′223.396 (50.135%)
- Segundo lugar: Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) – 9′173.755 (49.865%)
- Diferencia: 49.641 votos
- Fecha de asunción: 28 de julio de 2026
- Vicepresidentes: Luis Galarreta Velarde y Miguel Ángel Torres Morales



