
Mientras la Oficina Nacional de Procesos Electorales completa el conteo de actas, los Jurados Electorales Especiales y el Jurado Nacional de Elecciones deberán resolver observaciones, apelaciones y un nuevo mecanismo de recuento. La proclamación oficial y la asunción del mando están previstas recién para el 28 de julio de 2026.
Que la ONPE llegue al 100% de actas contabilizadas no significa que el Perú ya tenga presidente. Este es uno de los puntos que genera mayor confusión en la ciudadanía durante el proceso electoral. La realidad, explican los especialistas, es que el sistema electoral peruano debe completar aún una serie de etapas clave antes de la proclamación oficial del ganador de la segunda vuelta entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez.
La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) difunde en tiempo real el conteo oficial, pero su labor es operativa y estadística, no resolutiva. El cierre formal del proceso involucra a los 60 Jurados Electorales Especiales (JEE) y al Jurado Nacional de Elecciones (JNE). En términos simples: la ONPE cuenta y publica, los JEE revisan lo observado, y el JNE proclama.
La ONPE procesa actas que llegan desde los locales de votación y las clasifica en dos estados:
Esta distinción es clave: incluso después de alcanzar el 100% operativo, las actas observadas mantienen abierto el proceso.
Las actas observadas pasan a los Jurados Electorales Especiales, que realizan audiencias públicas con personeros de los partidos para revisar y resolver cada incidencia. Si una organización política no está conforme, puede apelar ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), que actúa como segunda y última instancia.
El JNE no solo resuelve apelaciones, sino que tiene la facultad exclusiva de proclamar oficialmente al presidente electo, una vez que se hayan resuelto todas las observaciones y apelaciones, y se consolide el cómputo final.
La propia vocera del JNE, Grecia Rentería, advirtió que este proceso podría extenderse más de lo habitual debido a un nuevo mecanismo obligatorio de recuento en casos impugnados u observados, y a que las observaciones aumentaron “en más de un 50%” frente a comicios anteriores.
A diferencia de la primera vuelta, donde se requiere el 50%+1 de los votos válidos, en segunda vuelta gana quien obtenga mayoría simple. El término “empate técnico” no tiene valor jurídico en la proclamación final; pertenece al ámbito de encuestas y conteos rápidos.
Una vez que el JNE proclama al ganador, se entregan las credenciales al presidente y vicepresidentes electos, se prepara la transferencia de mando, y finalmente, el 28 de julio del año electoral, se realiza el juramento y la asunción del cargo, tal como lo establece la Ley Orgánica de Elecciones.
Tres razones principales: