
Presión política se diluye tras las elecciones y el nuevo parlamento bicameral definirá el futuro del acceso a los fondos de pensiones
El sueño de un nuevo desembolso de hasta 4 UIT (S/22.000) para los afiliados al Sistema Privado de Pensiones se esfumó en el último suspiro del Congreso unicameral. A diferencia de años anteriores, donde el retiro de fondos de las AFP se convertía en una bandera de rápida atención legislativa, esta vez la iniciativa no logró siquiera ser priorizada en la agenda parlamentaria.
Con la sesión final del periodo y sin posibilidad de incorporar dictámenes de último minuto, los nueve proyectos de ley presentados entre febrero y mayo de 2026 quedaron en el limbo legislativo. El nuevo Congreso bicameral, que asumirá funciones en el próximo periodo, tendrá en sus manos la decisión de retomar o archivar definitivamente esta medida que, en sus ocho versiones anteriores, movilizó a millones de peruanos.
Desde 2020, el Congreso había dado luz verde a ocho retiros de fondos de AFP, con una frecuencia casi anual y con condiciones cada vez más amplias. Los últimos retiros, incluido el octavo vigente hasta enero de 2026, permitieron el acceso sin restricciones de edad, situación laboral o monto acumulado, llegando incluso a ajustarse al nuevo valor de la UIT (de S/5.530 a S/5.500).
Sin embargo, en esta oportunidad, el contexto político fue determinante. La convocatoria a elecciones generales, la proximidad del cambio de legislatura y la desmotivación de varios congresistas que no lograron la reelección restaron impulso a las propuestas. A ello se sumó que el octavo retiro aún estaba en plena ejecución durante los primeros meses del año, lo que redujo la urgencia social y política para discutir uno nuevo.
Uno de los elementos que podría condicionar el futuro del retiro AFP es la posición del próximo gobierno y del partido que liderará el Ejecutivo. Fuerza Popular, cuyo liderazgo recae en la presidenta electa Keiko Fujimori, inicialmente se mostró contrario a estos desembolsos, aunque luego moderó su postura ante las protestas generadas por la reforma del sistema de pensiones y la inclusión del aporte obligatorio para trabajadores independientes.
En contraste, la actual administración de Dina Boluarte respaldó el octavo retiro y pidió celeridad en su aprobación. Ahora, con un nuevo escenario político, no está claro si el Ejecutivo entrante dará luz verde a una nueva liberación de fondos, o si, por el contrario, priorizará otras reformas estructurales en el sistema previsional.
Aunque la iniciativa no prosperó, estos fueron los textos que buscaron abrir la puerta al noveno retiro de AFP, todos con diferentes enfoques y modalidades de pago:
Ninguno de estos proyectos alcanzó siquiera el debate en comisiones, mucho menos el pleno.
El historial de retiros de AFP evidencia una tendencia creciente en montos y cobertura, pero también revela que la voluntad política ha sido el principal motor de cada aprobación:
Precisamente la vigencia del octavo retiro hasta enero de 2026, sumado al cambio de la UIT, permitió que muchos afiliados accedieran a montos superiores en los primeros meses del año, lo que restó urgencia a un nuevo debate.
Con el fin del Congreso unicameral, los nueve proyectos pasarán a engrosar el archivo legislativo, y será el próximo parlamento bicameral el que defina si los recupera o los desecha. Sin embargo, los analistas advierten que el nuevo esquema legislativo podría ralentizar aún más este tipo de iniciativas, al requerir el trámite en dos cámaras.
La gran incógnita es si el nuevo gobierno y el Congreso encontrarán puntos de encuentro para un eventual noveno retiro, o si, por el contrario, optarán por centrar sus esfuerzos en una reforma integral del sistema de pensiones que haga innecesarios estos desembolsos extraordinarios.
Por ahora, los afiliados que esperaban un nuevo alivio financiero deberán aguardar, al menos, hasta el próximo periodo legislativo. El retiro AFP, que fue una constante durante cinco años consecutivos, podría ser la primera víctima del cambio de régimen parlamentario y de un nuevo mapa político en el Perú.