
El 6 de julio de 1822, en un Perú recién independizado, el libertador José de San Martín firmó el decreto de creación de la primera Escuela Normal de Varones en Lima. La medida respondía a una urgencia brutal: más del 90 % de la población era analfabeta. Aquella institución no solo fue el germen de la formación pedagógica profesional, sino el primer intento sistemático por construir un sistema educativo nacional que rompiera el cerco del saber elitista.
Sin embargo, no fue hasta 1953, durante el gobierno de Manuel A. Odría, que la fecha se oficializó como Día del Maestro mediante decreto supremo del 4 de mayo. Desde entonces, y con la Ley de Reforma Magisterial (Ley 29944), los docentes peruanos cuentan con un día de descanso remunerado que reconoce su vocación y sacrificio.
La historia educativa del Perú está marcada por figuras que redefinieron la enseñanza. José Antonio Encinas impulsó una escuela activa, científica y productiva; Teresa González de Fanning abrió camino a la educación integral de la mujer; Elvira García y García fundó el primer jardín de infancia del país en 1902.
A ellos se suman nombres que traspasaron lo pedagógico para convertirse en referentes culturales: José María Arguedas, César Vallejo, Raúl Porras Barrenechea y Everardo Zapata Santillana. Todos ellos encarnan un legado que hoy, en plena era digital, sigue siendo brújula para los más de 430.000 docentes de educación básica y superior que ejercen en el país.
El ingreso de la inteligencia artificial al sistema educativo ya no es una promesa futurista, sino una realidad cotidiana. Según el Primer Reporte Nacional sobre Inteligencia Artificial en la Educación Superior (uDocz, 2025), el 95 % de los universitarios peruanos utiliza herramientas de IA para sus actividades académicas. Pero la cifra esconde una paradoja: más de la mitad admite no tener competencias suficientes para usarlas con criterio, y seis de cada diez temen que esa falta de preparación amplíe las desigualdades.
En el otro lado del escritorio, un estudio de Neurometrics revela que solo el 38,5 % de los docentes ha empleado IA en su práctica, aunque el 89,53 % manifiesta un claro interés por formarse. Frente a ese desfase, el Ministerio de Educación ha desplegado cursos de capacitación que ya suman más de 87.000 docentes inscritos, junto al programa Tecnotic 2026 y el plan curricular con apoyo del chatbot INTI para el año escolar 2026.
El educador León Trahtemberg, durante el Foro de Directores 2026, lanzó una advertencia que resuena en toda la región: el problema no es que los estudiantes usen ChatGPT, sino que acepten sus respuestas sin filtro. “Cuando la IA entrega una respuesta, el estudiante debe preguntarse: ¿será cierto?, ¿de dónde sale?, ¿qué otras posiciones existen?”, planteó. Para Trahtemberg, la IA no es un adversario, sino una herramienta sobre la cual construir una educación mejor.
La UNESCO respalda esa visión: la IA puede personalizar el aprendizaje y aliviar cargas administrativas, pero exige marcos éticos claros. El consenso entre especialistas es firme: mientras la máquina automatiza tareas, el maestro debe enfocarse en lo irreplicable: el juicio ético, la empatía, la creatividad y el acompañamiento humano. Doscientos cuatro años después de aquella primera Escuela Normal, la misión del maestro peruano sigue intacta: formar personas capaces de pensar por sí mismas.
