
El expresidente difundió una carta y una foto desde el penal de Barbadillo mientras la Corte Suprema ordena revisar su encarcelamiento por presuntas vulneraciones a sus derechos fundamentales
A solo una semana de las Elecciones Generales 2026, el expresidente Martín Vizcarra ha irrumpido en la escena pública con un mensaje cargado de expectativa política. Desde el penal de Barbadillo, donde cumple reclusión, difundió una carta fechada el 4 de abril en la que lanza un críptico pero contundente anuncio: “Nos vemos prontito”. La publicación, acompañada de una fotografía difundida en sus redes sociales, ha encendido las alarmas y las esperanzas de sus seguidores.
El mensaje no es fortuito. Vizcarra, quien enfrenta un proceso judicial por presuntos actos de corrupción durante su gestión, sugiere que su salida de prisión sería inminente. En la descripción de la imagen, sus operadores políticos afirman: “Este es un pequeño mensaje enviado desde Barbadillo, muy pronto el presi estará con todos nosotros. Estamos a la espera de que el juzgado resuelva su excarcelación, ya que es de justicia”. Y agregan: “No más atropellos a la libertad de nuestro querido amigo y presidente”.

Pero más allá del tono esperanzador de sus redes, el respaldo legal de Vizcarra ha encontrado un nuevo aire en los pasillos del Poder Judicial. La Corte Suprema declaró fundada en parte una demanda de hábeas corpus presentada a su favor, lo que ha obligado a la Tercera Sala Penal de Apelaciones Nacional a revisar su caso. El fallo superior advierte una vulneración a derechos fundamentales como la libertad personal y cuestiona severamente la motivación de la resolución que ordenó su encarcelamiento inmediato.
El nuevo pronunciamiento judicial deberá responder una pregunta clave: ¿existía o no peligro real de fuga al momento de dictarse la ejecución anticipada de su condena? Este requisito es esencial para justificar la privación de la libertad antes de que una sentencia quede firme. Durante el proceso, Vizcarra había cumplido con todas las diligencias en libertad, un hecho que ahora juega a su favor en la ponderación legal.
En paralelo, el exmandatario ha endurecido su discurso. A través de su agrupación política Perú Primero, exigió su “inmediata libertad” y denunció que su detención responde a un trasfondo electoral: “Fue para apartarme del proceso del 12 de abril”, sostuvo. Según su defensa, la justicia habría reconocido irregularidades en la motivación de las resoluciones judiciales, afectando el principio de legalidad.

El hábeas corpus que originó esta batalla legal fue presentado por el ciudadano Mario Chávez, quien argumentó que los jueces no acreditaron de forma concreta el riesgo de fuga, basándose en factores genéricos como la gravedad de los hechos o la pena impuesta. La Corte Suprema le dio la razón en parte, ordenando una nueva evaluación con estándares más rigurosos.
Mientras tanto, el país observa con atención. Vizcarra, desde Barbadillo, ya lanzó su guiño: “Nos vemos prontito”. Y aunque el desenlace aún está en manos de los jueces, su mensaje ha logrado instalar una certeza política: el expresidente no se da por vencido, y su regreso al tablero electoral podría estar más cerca de lo que muchos imaginan.