
El brote con transmisión local en Puno y el alto riesgo de propagación en Lima y otras 12 regiones activan un plan de 90 días. La especialista del Minsa detalla cómo proteger a los niños y qué deben hacer los adultos.
El Gobierno peruano declaró la emergencia sanitaria por 90 días calendario ante el brote de sarampión con transmisión local confirmada en Puno y el riesgo elevado de diseminación en Lima Metropolitana, el Callao y otras 12 regiones. Así lo establece el Decreto Supremo Nº 008-2026-SA, publicado en el diario oficial El Peruano.
La medida alcanza a Lima Metropolitana, la Provincia Constitucional del Callao y los departamentos de Puno, Arequipa, Cusco, Huancavelica, Moquegua, Amazonas, Loreto, Tacna, Tumbes, Ucayali, Madre de Dios y Apurímac. El plan oficial busca reforzar la vigilancia epidemiológica y cerrar las brechas de vacunación.
En este contexto, la licenciada en Enfermería Ingrid Livia Arquíñigo, vocera del Ministerio de Salud (Minsa) y jefa del Servicio de Vacunación del Instituto Nacional de Salud del Niño (INSN Breña), alertó en diálogo con TV Perú Noticias sobre el aumento de casos y pidió a las familias verificar el esquema de vacunación infantil. “El sarampión es muy transmisible”, subrayó, “y su control depende de intensificar la inmunización”.
Arquíñigo recordó que la vacuna contra el sarampión se aplica en dos dosis: la primera al año de edad y la segunda a los 18 meses. El foco inmediato, precisó, está en los niños menores de cinco años y en quienes no completaron el esquema regular.
Desde marzo se amplió la vacunación a niñas y niños de hasta 10 años, 11 meses y 29 días que tengan el esquema incompleto. El objetivo es recuperar la cobertura y reducir el grupo de personas susceptibles en las edades donde se detectó una baja inmunización.
Para madres, padres o cuidadores que no recuerdan si el menor recibió las dosis, la vocera explicó el procedimiento: acudir al vacunatorio más cercano con el documento de identidad del niño o su número de registro y solicitar la verificación en el carné digital de vacunación, que “contiene información desde el año 2019”.
Con esa consulta, el personal realiza un tamizaje de las vacunas registradas y, según el historial y los datos que aporte la familia, define si corresponde aplicar la primera dosis, la segunda o ajustar el esquema.
Ante las dudas sobre la protección en adultos, Arquíñigo sostuvo que el país controló el sarampión en años recientes con campañas intensas, pero advirtió que después de la pandemia se registró una baja de cobertura, “sobre todo frente a esta enfermedad, la más contagiosa”.
La especialista precisó que, por el momento, en las regiones con brote se ha intervenido con vacunación para adultos y que estas medidas “se irán ampliando con los días”, conforme el Minsa emita nuevas pautas por fases. No obstante, remarcó que el mensaje inmediato debe centrarse en los menores de cinco años (deben tener las dos dosis) y en quienes no completaron el esquema hasta los 10 años, 11 meses y 29 días.
Arquíñigo insistió en que el sarampión no tiene un tratamiento específico y que la atención se enfoca en controlar síntomas. Por eso, subrayó, la vacunación evita complicaciones “respiratorias, neurológicas e inmunitarias” y frena la propagación de un virus de alta transmisibilidad.
La vacuna está disponible en establecimientos del Minsa, EsSalud, las Fuerzas Armadas y centros privados con convenio. No se trata solo de puntos fijos: hay puestos móviles a nivel nacional, brigadas en colegios, mercados, centros comerciales, iglesias, aeropuertos y “terra puertos”, además de acciones en horario nocturno y visitas casa por casa.
“Si una brigada solicita autorización para vacunar en un colegio, por favor otórguenla”, pidió la vocera. “La vacuna salva vidas”.