
El candidato de Juntos por el Perú evitó garantizar el acuerdo militar heredado del actual gobierno, mientras que su nuevo asesor diplomático, Manuel Rodríguez Cuadros, aseguró que un eventual mandato de Sánchez buscará “la mejor relación posible” con Washington.
A tres semanas del balotaje del 7 de junio, el candidato presidencial Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) delineó por primera vez ante un foro especializado los ejes de su futura política exterior, en compañía de su flamante asesor diplomático, el excanciller Manuel Rodríguez Cuadros. Las declaraciones, realizadas durante el evento “Diálogo político para una MAPE responsable de oro” organizado por la Cooperación Económica Suiza en Perú, dejaron más interrogantes que certezas sobre dos frentes estratégicos: la adquisición de cazas F-16 a Estados Unidos y el tono que adoptaría una eventual relación con la Casa Blanca.
Consultado sobre el contrato de compra de los aviones de combate F-16 —un proceso en ejecución por el actual gobierno cuya cancelación podría generar tensiones diplomáticas y económicas con Washington—, Sánchez optó por una cautela calculada.
“Las adquisiciones de los aviones y todo este procedimiento son competencias del gobierno actual. Su regulación, por la propia confidencialidad del asunto contractual, va a merecer evaluación en su momento”, declaró el candidato. Añadió que “los procedimientos correctos tienen que respetarse”, pero dejó la puerta abierta a una revisión: “Habrá espacio para evaluar sin necesidad de veto, pero sí con las condiciones y estándares que necesita un país cuando moderniza sus fuerzas armadas”.
Ante la advertencia de un periodista sobre el posible costo diplomático de incumplir el acuerdo, Sánchez respondió: “Todo lo que está debidamente efectuado por las leyes de contrataciones, en cuanto a su legalidad, se respeta. Otra cosa es tener información superficial externa; otra será cuando el pueblo nos dé la responsabilidad de ser gobierno”.
El excanciller Manuel Rodríguez Cuadros, quien ocupó el cargo entre 2003 y 2005 durante el gobierno de Alejandro Toledo, fue presentado oficialmente como parte del equipo técnico que asesorará a Sánchez en la segunda vuelta. Su incorporación es leída por analistas como un gesto hacia los mercados y la comunidad diplomática, dado su perfil experimentado en negociaciones multilaterales.
Rodríguez Cuadros planteó una política exterior basada en “los intereses nacionales del Perú, no en función de intereses distintos”. Sobre la relación con Estados Unidos —en un partido cuyo ideario se define como antiimperialista— recurrió a una analogía histórica: citó un artículo de César Vallejo de 1937 que abogaba por un gran frente democrático mundial contra el fascismo, incluyendo a EE.UU. como “sociedad democrática”.
“El Perú tendrá la mejor relación posible con los Estados Unidos, basada en el interés común, el respeto mutuo y la independencia de cada país. Tendremos también las mejores relaciones con China, con la India y con todos los países del mundo”, sostuvo.
Consultado sobre la postura concreta de JPP hacia Washington, el candidato fue más enfático: “Nosotros no vetamos ninguna relación con ningún país. Creemos en el principio de autodeterminación, el respeto a nuestras soberanías y la multilateralidad. Tenemos relaciones comerciales con China, con Estados Unidos, con el Reino Unido, con Chile. El Perú necesita el comercio y esa será nuestra postura en política exterior”.
La llegada de Rodríguez Cuadros al equipo técnico de Sánchez busca desmarcar la candidatura del perfil más confrontacional que algunos sectores asocian a Juntos por el Perú por su cercanía con el castillismo y figuras como Antauro Humala. Sobre Chile, el excanciller priorizó soluciones prácticas —migración e integración fronteriza— en contraste con las declaraciones de Humala sobre una eventual recuperación de Tarapacá y Arica “por la vía armada”.
“La política exterior debe ser organizada y representada en función de los intereses nacionales”, reiteró Rodríguez Cuadros, en un intento por transmitir estabilidad y predictibilidad a los actores internacionales.