
El presidente descarta presiones de sus ministros y niega una crisis diplomática con Estados Unidos pese al malestar del embajador Bernie Navarro por la postergación de un contrato de más de USD 3.000 millones.
El presidente José María Balcázar negó rotundamente que su administración haya firmado o vaya a firmar el contrato para la adquisición de los cazas F-16 a Estados Unidos, y trasladó cualquier decisión sobre la millonaria compra –cercana a los USD 3.000 millones– al gobierno que asumirá el 28 de julio de 2026.
En declaraciones a Exitosa y RPP, el mandatario fue enfático: la postergación anunciada semanas atrás se mantiene firme. «Que se sopese el endeudamiento, que es un poco alto, de USD 3.000 millones. Esas circunstancias no han cambiado», explicó. Y añadió que la naturaleza del contrato exige que la decisión final se tome «terminadas las elecciones y con toda tranquilidad».
Balcázar rechazó que se trate de una cancelación definitiva, pero dejó claro que bajo su gestión no se ejecutará la operación. «No hay compra todavía», sentenció.
La postergación generó malestar en Washington. El lunes 20 de abril, el embajador estadounidense en Perú, Bernie Navarro, manifestó su inconformidad y advirtió que usaría «todas las herramientas posibles» para proteger los intereses de su país. Horas después, el premier Luis Arroyo se reunió con el diplomático para limar asperezas.
Consultado sobre un posible deterioro en la relación bilateral, Balcázar minimizó el impacto. «Sería alarmista decir que por un contrato de compra-venta se tenga que imponer una circunstancia de guerra o subida de aranceles», declaró. «Es una circunstancia muy tangencial para unas relaciones antiguas y permanentes con Estados Unidos».
El presidente insistió en que las diferencias «se han limado» y descartó cualquier represalia comercial o sanción contra Perú o sus ciudadanos. «No es para tanto como para llevar a una guerra», afirmó.

El jefe de Estado también salió al paso de las especulaciones sobre supuestas presiones de sus propios ministros para concretar la compra. «No he notado esa presión –aseguró–. Si notara alguna presión, el único camino que tendría sería cambiar de ministros, porque los ministros son asesores del presidente. Si el presidente toma la decisión, ellos tienen que respaldarlo».
En esa línea, calificó como «no ajustados a la realidad» los rumores sobre posibles renuncias en el Gabinete ministerial a raíz del caso de los F-16.
Balcázar justificó su decisión exclusivamente por el nivel de endeudamiento que implicaría la operación. «Esta compra se tiene que hacer con toda tranquilidad y bien analizada para que todo el país se quede contento», sostuvo. Y reiteró que no descarta la adquisición en el futuro, pero siempre bajo la premisa de mantener «las mejores relaciones con todos los países que tienen aviones».
Con su anuncio, el presidente cierra cualquier posibilidad de que su gobierno firme el contrato y deja en manos del próximo inquilino de Palacio de Gobierno una de las decisiones de defensa más trascendentales de los últimos años.