
Imágenes difundidas por Canal N revelan los minutos de caos en la tribuna sur del estadio Alejandro Villanueva, donde una multitud sin control colapsó durante la previa del clásico peruano
La tarde del Viernes Santo, el estadio Alejandro Villanueva, corazón del Club Alianza Lima, dejó de ser escenario de fiesta para convertirse en una trampa mortal. Lo que debía ser un banderazo de alegría previo al clásico ante Universitario de Deportes terminó con un hincha fallecido, 47 heridos y una conmoción que estremeció al fútbol peruano.
El saldo trágico fue confirmado por el Ministerio de Salud (MINSA): una persona perdió la vida y decenas resultaron lesionadas, 39 de ellas trasladadas de urgencia a hospitales como el Arzobispo Loayza y el Dos de Mayo. Las primeras investigaciones de la Policía Nacional y los testimonios recogidos apuntan a una estampida provocada por empujones y una aglomeración que desbordó toda capacidad de control.
Videos captados por los propios asistentes y difundidos por Canal N muestran la progresión del desastre. En las imágenes se observa a cientos de hinchas blanquiazules apretados en la tribuna sur del recinto ubicado en el distrito de La Victoria. Entre cánticos, bengalas y fuegos artificiales, de pronto la celebración se quiebra: algunos comienzan a empujar, otros intentan treparse sobre la multitud para huir. Familias enteras, incluidos niños, quedan atrapadas en medio del tumulto sin posibilidad de escapar.
“Me he asfixiado. Nos atraparon en medio y nos golpearon como piñata. No te miento, me he asfixiado”, relató uno de los sobrevivientes a medios locales.

Horas antes del clásico, miles de seguidores aliancistas coparon las gradas del Alejandro Villanueva en una convocatoria que superó con creces la capacidad habitual. La euforia por el encuentro ante el archirrival y la presencia de familias completas elevaron la tensión desde el inicio. Según testigos, el caos se desencadenó tras una gresca en la zona baja de la tribuna sur. Los empujones se propagaron como una ola de pánico, comprimiendo a la multitud contra las vallas y escaleras, sin rutas de evacuación suficientes.
Los equipos de emergencia actuaron con rapidez. El Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú (CGBVP), el Servicio de Atención Móvil de Urgencia (SAMU) y el MINSA movilizaron ambulancias y personal al perímetro del estadio. La Policía acordonó la zona y el Ministerio del Interior dispuso un operativo para facilitar el rescate.

Contrario a rumores iniciales, las primeras pericias descartan cualquier falla estructural en el estadio. La hipótesis principal, basada en los videos y testimonios, apunta a una avalancha humana provocada por la presión y los empujones constantes entre los asistentes. La Policía Nacional investiga las circunstancias exactas del fallecimiento y la identidad de la víctima mortal.
En un giro que agrava la responsabilidad institucional, la Municipalidad de La Victoria emitió un comunicado tajante: “La Municipalidad de La Victoria no ha autorizado la realización de ningún evento en dicho recinto ni en sus alrededores”. Además, la Municipalidad Metropolitana de Lima precisó que, según el Decreto Supremo N.º 002-2018-PCM, los eventos con más de 3.000 espectadores requieren un plan de gestión de riesgos avalado por la Gerencia de Gestión de Riesgos de Desastres de la MML. “En este caso, no se ha recibido ningún trámite”, subrayó la entidad.
Ambas autoridades distritales y metropolitanas expresaron sus condolencias a las familias afectadas y se comprometieron a colaborar en las investigaciones para determinar responsabilidades.
La tragedia en Matute vuelve a poner sobre la mesa la falta de control en eventos masivos no oficiales, la permisividad con las barras bravas y la ausencia de protocolos de seguridad efectivos. Mientras los heridos continúan recuperándose y la hinchada blanquiazul llora a uno de los suyos, queda una pregunta que ningún banderazo podrá silenciar: ¿cómo se permitió que la fiesta se convirtiera en una muerte anunciada?