
El embajador estadounidense, Bernie Navarro, y su par chino, Zhu Jingyang, intercambian ataques irónicos y críticas cruzadas tras advertencia de Washington por posible compra de aviones F-16. El episodio evidencia la disputa estratégica entre ambas potencias en la región.
Lo que comenzó como una advertencia diplomática de Estados Unidos terminó en un insólito cruce de tuits entre los embajadores de EE. UU. y China en Perú. El enfrentamiento refleja la creciente tensión entre ambas potencias por el control estratégico en el país andino, en medio de la discusión sobre la adquisición de aviones de combate F-16 y las renuncias en el Ministerio de Defensa peruano.
El origen del conflicto se remonta a las declaraciones del embajador estadounidense, Bernie Navarro, quien advirtió sobre “posibles consecuencias” si el gobierno peruano tomaba decisiones que afectaran los intereses de Washington en materia de defensa. La advertencia fue interpretada por Pekín como un acto de presión directa.
En respuesta, el diplomático chino Zhu Jingyang calificó el mensaje como un ejemplo de “lenguaje coercitivo, directo, puro y crudo”, alejado de las prácticas tradicionales de la diplomacia internacional. “Eso no es diálogo, es imposición”, escribió el representante asiático.
Lejos de apaciguar los ánimos, Navarro recurrió a un tono irónico y una referencia al cuento infantil Caperucita Roja para cuestionar la presencia china en la región:
“¿Y tú aprendiste la diplomacia leyendo la Caperucita Roja? ¡Abuelito chino, qué ojos tan grandes tienes! ‘Son para verte mejor’. ¡Abuelito chino, qué orejas tan grandes tienes! ‘Son para oírte mejor’. ¡Abuelito chino, qué dientes tan grandes tienes! ‘¡Son para comerte mejor!’”
El sarcasmo no pasó desapercibido. Zhu Jingyang replicó con firmeza: sus críticas, dijo, podrían reflejar las propias prácticas del país que representa Navarro. Además, señaló una contradicción entre el discurso estadounidense a favor de la “libertad de decisión” de los países y las advertencias explícitas emitidas en el caso peruano.
El cruce diplomático ocurre en un contexto político sensible para Perú. Hace pocas semanas, dos ministros vinculados al sector Defensa renunciaron en medio de fuertes discrepancias sobre la compra de aeronaves militares. Aunque el gobierno peruano no ha tomado una decisión definitiva, el debate ha expuesto las presiones externas y los intereses estratégicos en juego.
Más allá de los aviones de combate, lo que se disputa es la influencia sobre infraestructura, cooperación militar y presencia geopolítica en una región históricamente considerada como el “patio trasero” de Estados Unidos, pero donde China ha ganado terreno en los últimos años con inversiones en puertos, minería y energía.
Especialistas consultados coinciden en que el cruce público entre embajadores es inusual y revela un nuevo nivel de confrontación abierta entre las dos mayores potencias del mundo, ahora con Perú como escenario simbólico.
Hasta el cierre de esta edición, ni la Cancillería peruana ni los gobiernos de Washington o Pekín emitieron comunicados oficiales para bajar la tensión.
