
Encuesta de Ipsos revela una caída histórica del voto indeciso (del 30,4% al 17,5%) tras seis jornadas de confrontación directa, mientras López Aliaga se desploma más de seis puntos y la centroizquierda emerge en regiones clave.
Lima, abril de 2026 – Los debates presidenciales ya no son un complemento de campaña en Perú: se han convertido en el ring donde se ganan o se pierden elecciones. La más reciente encuesta de Ipsos para Perú21, realizada entre el 6 de marzo y el 2 de abril, confirma que los seis debates organizados por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) han modificado drásticamente la intención de voto a menos de una semana de los comicios del 12 de abril.
El sondeo —aplicado en tres momentos clave (antes, durante y al cierre del ciclo de debates)— evidencia un fenómeno contundente: el voto blanco o viciado, principal termómetro de la indecisión, se desplomó 12,9 puntos porcentuales, pasando del 30,4% al 17,5%. En un país con alta fragmentación política y desconfianza ciudadana, los debates han obligado a los electores a tomar posición.

Keiko Fujimori (Fuerza Popular) lidera el crecimiento con un avance de 4,4 puntos (de 14,2% a 18,6%). Su estrategia: firmeza sin estridencias, propuestas concretas y una experiencia que le permitió capitalizar el voto indeciso en busca de estabilidad.
Carlos Álvarez (País para Todos) irrumpió como el outsider mediático. El humorista subió 3,2 puntos (de 8,9% a 12,1%) gracias a momentos virales —como su imitación a César Acuña— y un discurso de “voto castigo” que conectó con el hartazgo popular.
Rafael López Aliaga (Renovación Popular) fue el gran derrotado del ciclo. Perdió 6,3 puntos (de 17,2% a 10,9%), evidenciando un desempeño errático y mensajes confusos que no lograron retener al electorado conservador.
Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) protagonizó el ascenso más explosivo: creció 5,8 puntos (de 3,2% a 9,0%), impulsado por su tono sereno y propuestas técnicas que resonaron con fuerza en el sur del país.
Jorge Nieto (Buen Gobierno) también duplicó su respaldo (de 2,2% a 5,6%), mientras Alfonso López-Chau (Ahora Nación) retrocedió 3,5 puntos (de 7,9% a 4,4%), perdiendo visibilidad ante el vendaval de los debates.

El impacto no fue uniforme. En Lima, Keiko y Álvarez empatan técnicamente (18,2% y 18,6%), mientras López Aliaga cae al 15,5%. En el norte, Keiko domina con 20,3%. En el centro, la centroizquierda avanza: Sánchez alcanza 11% y Nieto 8,1%. En el sur, Sánchez se dispara al 27,8%, relegando a Keiko al 5,6%. Y en la selva, Keiko arrasa con 36,9%, aunque el voto fragmentado muestra que el mensaje de los debates también caló, aunque con menor intensidad.
El “efecto debate” no es nuevo en Perú. En 2011, Ollanta Humala remontó; en 2016, Verónika Mendoza despegó; y en 2021, Pedro Castillo pasó del séptimo lugar a la Presidencia tras su desempeño en los cara a cara. La historia se repite: en un sistema con decenas de candidatos y electores volátiles, el debate es el escenario donde se define el rumbo.
A cinco días de las urnas, la gran incógnita ya no es si habrá segunda vuelta, sino quién acompañará a Keiko Fujimori en ella —si ella logra sostener el primer lugar— y si algún nuevo “golpe de efecto” de último minuto puede alterar el desenlace. Lo que está claro, según Ipsos, es que millones de peruanos ya decidieron. Y lo hicieron viendo televisión.
Ficha técnica: Encuesta presidencial de Ipsos Perú, aplicada a nivel nacional los días 6 de marzo, 22 de marzo y 2 de abril de 2026. Muestra representativa de 1,200 personas por cada medición, con un margen de error de ±2.8%.