
El actor y comediante asegura que la reconciliación ocurrió “hace buena cantidad de meses”, descarta rencillas políticas o económicas y pide pasar la página: “Ya está volteada la página y no va a volver”.
En plena recta final de la campaña electoral, y ante la creciente exposición mediática de su hermano, el candidato presidencial Carlos Álvarez, el también humorista Arturo Álvarez rompió el silencio para aclarar el estado actual de su relación familiar. Lejos de alimentar la polémica, optó por la conciliación, aunque con un límite claro: el voto es secreto.
“Ya está volteada la página”. Con esa frase contundente, Arturo Álvarez puso fin a los rumores sobre su distanciamiento con su hermano Carlos, hoy aspirante a la Presidencia por el partido País para Todos. En declaraciones a Canal N, el actor confirmó que la reconciliación se produjo “hace buena cantidad de meses” y que el conflicto, que en su momento generó titulares, fue estrictamente personal.
“Han sido problemas de índole familiar, personal, más no artístico, ni político, ni económico”, precisó Arturo, buscando desactivar cualquier especulación que vincule la pelea con la actual coyuntura electoral. Admitió, eso sí, que en el pasado realizó “declaraciones acaloradas”, pero dejó claro que ese capítulo está cerrado: “Esa riña familiar la dejo bajo siete llaves, porque fue algo personal. No va a volver”.

El gesto de Arturo adquiere relevancia pública justo cuando su hermano enfrenta el escrutinio propio de una campaña presidencial. Sin embargo, el humorista fue cuidadoso al separar el apoyo fraternal del acto electoral. “Definitivamente lo voy a apoyar en todo, como hermano”, afirmó, pero al ser consultado sobre su voto, respondió de manera tajante: “El voto es secreto”.
Consultado sobre las posibilidades reales de Carlos Álvarez de cara a una eventual segunda vuelta, Arturo no cerró la puerta: “Sí, cabe la posibilidad”, aunque matizó que las encuestas no siempre aciertan y que la decisión final recae en los ciudadanos.
Por su parte, el candidato presidencial también ha preferido mantener distancia del tema. “Yo amo a mi familia, no voy a tocar más el tema porque mi vida familiar no la ventilo en los medios. Amo a mi hermano, amo a mi familia y más amo al Perú”, declaró, en un intento por blindar su campaña de cualquier interferencia personal.
Con estas declaraciones, ambos hermanos cierran —al menos en el plano discursivo— un episodio que amenazaba con empañar la recta final de la contienda electoral. La página, según Arturo, ya no se volverá a abrir.