
La justicia peruana le decomisó un inmueble en Jesús María por un desbalance patrimonial de más de S/762 mil. Hoy, una orden de Interpol la vincula con presuntas redes de trata de personas en Bélgica.
Hace exactamente un año, el nombre de Nadeska Widausky comenzaba a alejarse de las páginas de espectáculos para instalarse en los tribunales penales. Un departamento y un estacionamiento en el distrito de Jesús María fueron el primer gran golpe patrimonial que la Fiscalía le asestó a la modelo peruana, en un caso que hoy suma una orden de extradición desde Europa.
La medida, adoptada en abril de 2025 por el Ministerio Público, ordenó la incautación y transferencia de esos bienes al Programa Nacional de Bienes Incautados (Pronabi), tras acreditarse un desbalance patrimonial injustificado. Los inmuebles, valorizados en 255.157,60 dólares, fueron adquiridos —según la investigación— con fondos de origen ilícito vinculado a lavado de activos, estafa y robo agravado.
Los fiscales Luis Jesús Aguirre Naupari y Cecilia Paola Pérez Breña detallaron entonces que el desbalance patrimonial de Widausky ascendía a 762.119,26 soles, mientras que el de su entonces pareja, Ítalo Farías, alcanzaba los 4 millones 356 mil 760 soles. “La recuperación de activos de procedencia ilícita refuerza el compromiso con la justicia y la transparencia, pilares para el desarrollo nacional”, sostuvo el Pronabi en un comunicado oficial tras la incautación.

Lo que parecía un caso cerrado en el frente patrimonial tomó un rumbo inesperado en las últimas semanas. Widausky fue detenida en Lima por efectivos de la Interpol, en cumplimiento de una Notificación Roja emitida por la justicia de Bélgica. La modelo es requerida por sus presuntos vínculos con redes de trata de personas, aunque hasta el momento las autoridades belgas no han precisado los alcances de la acusación ni los plazos formales para solicitar su extradición.
Días antes de su arresto, Widausky compartía imágenes desde Arequipa en sus redes sociales, lo que generó confusión sobre su paradero y su real situación legal. Su captura ha reavivado los cuestionamientos sobre su círculo cercano, que incluye a figuras del espectáculo investigadas por crimen organizado, como Gerald Oropeza.
La incautación del departamento en Jesús María marcó un punto de inflexión. Los fiscales determinaron que ni Widausky ni Farías podían justificar el nivel de gasto e inversión con sus ingresos declarados en los años previos. El dictamen judicial subrayó que la extinción de dominio busca precisamente desarticular las estructuras económicas que sostienen delitos financieros.
Hoy, con una orden internacional de captura sobre su cabeza, Nadeska Widausky se ha convertido en un símbolo inesperado del cruce entre el mundo del espectáculo y las investigaciones de alto perfil. Su caso permanece bajo la lupa de las autoridades peruanas y belgas, mientras la opinión pública espera el siguiente capítulo de una historia que combina lujos, silencios y procesos judiciales que cruzan fronteras.