
La iniciativa de la congresista Milagros Jáuregui, respaldada por Renovación Popular, avanza sin segunda votación; legisladores de oposición denuncian un intento de invisibilizar a la comunidad diversa.
El Pleno del Congreso de la República aprobó —exonerando el proyecto de una segunda votación— la propuesta legislativa que declara a junio como el “Mes de la Vida y la Familia”. La autora, la congresista Milagros Jáuregui de Aguayo (Renovación Popular), ha sido en el pasado una voz crítica contra la comunidad LGBT+. La decisión se produce justo cuando junio es reconocido mundialmente como el Mes del Orgullo LGBT+.
Durante el debate, legisladores como Alejandro Cavero (Avanza País) y Susel Paredes (Integridad y Desarrollo) —quien se identifica como lesbiana— cuestionaron abiertamente la coincidencia de fechas y advirtieron que la norma intenta restar visibilidad a la diversidad sexual.
“No se trata de oponer un mes a otro, pero elegir junio no es casualidad. Es un mensaje político claro contra una comunidad históricamente discriminada”, señaló Paredes. Cavero, por su parte, propuso elegir otra fecha para evitar confrontaciones culturales innecesarias.
Frente a las críticas, Jáuregui aseguró que su proyecto no responde a una motivación “ideológica”, sino a la necesidad de promover la vida y fortalecer la familia en un contexto de envejecimiento poblacional. La congresista evitó definir un modelo único de familia y afirmó que su propuesta “no excluye a nadie”. Justificó la elección de junio citando experiencias internacionales.
Un análisis de los antecedentes citados por la propia iniciativa revela inconsistencias. El proyecto menciona que Panamá declaró junio como el mes de la familia (Ley 305 de 2022), pero omite que en República Dominicana se eligió noviembre. En Perú, existen fechas distintas: el Día del Niño por Nacer (25 de marzo) y el Día de la Familia Peruana (segundo domingo de septiembre).
Además, propuestas similares en Estados Unidos —como las de los republicanos Mary Miller, Ted Cruz y Chris Smith— fueron rechazadas o generaron fuertes críticas por intentar opacar el Orgullo LGBT+. El propio Ted Cruz debió reconocer que “la homosexualidad es parte de la humanidad” tras los cuestionamientos.
El Ejecutivo tiene ahora la última palabra: puede promulgar la ley u observarla. Organizaciones defensoras de derechos humanos y colectivos de la diversidad sexual han anticipado que, de promulgarse, evaluarán acciones para impugnar la norma por considerarla simbólicamente discriminatoria, aunque su texto no mencione explícitamente a la comunidad LGBT+.
Por el momento, el Congreso ha decidido ignorar las celebraciones del Orgullo y establecer una conmemoración paralela que, según sus críticos, nace más de una confrontación cultural que de una necesidad legislativa real.