
El presidente de EE.UU. amenaza con atacar centrales eléctricas, pozos, la isla clave de Kharg y plantas desalinizadoras. Afirma que hasta ahora “se han preservado deliberadamente” y que negocia con un “nuevo régimen” en Teherán, mientras el estrecho de Ormuz sigue bloqueado y los precios del petróleo superan los 100 dólares.
Washington/Teherán – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este lunes que ordenará la destrucción de la infraestructura energética e hídrica de Irán si no se alcanza “en breve” un acuerdo de paz y se reabre de inmediato el estratégico estrecho de Ormuz al tráfico comercial.
En un mensaje publicado en su plataforma Truth Social, Trump detalló los objetivos que serían atacados en represalia: plantas generadoras de electricidad, pozos petroleros, la isla de Kharg —principal terminal de exportación de crudo iraní— y, de manera significativa, las plantas desalinizadoras del país.
“Esto será en retribución por nuestros muchos soldados y otros que Irán ha masacrado durante el ‘reinado del terror’ de 47 años del viejo régimen”, escribió el mandatario.
Lo que convierte esta amenaza en un escalón cualitativamente superior es su confesión implícita: Trump aclaró que todas esas instalaciones han sido “deliberadamente” preservadas hasta ahora. No es la primera vez que apunta a Kharg. En marzo, tras anunciar bombardeos sobre la isla, se contuvo porque, según explicó entonces, reconstruirla “llevaría años”.
En una entrevista con el Financial Times publicada el domingo, Trump fue más lejos al evaluar la posibilidad de “tomar el petróleo de Irán” y comparar una eventual ocupación de la isla con las acciones estadounidenses en Venezuela. La amenaza de este lunes supone, por tanto, la advertencia más explícita hasta la fecha contra objetivos civiles iraníes.
Trump enmarcó el ultimátum dentro de unas negociaciones que, según dijo, mantiene con un “nuevo y más razonable régimen” en Teherán, asegurando que se ha logrado “un gran progreso”. Horas antes, a bordo del Air Force One, había señalado a periodistas que ya considera que hay un cambio de régimen en Irán, dada la alta mortandad de dirigentes en el conflicto —incluido el líder supremo Ali Khamenei, fallecido el primer día de la guerra y sustituido por su hijo Mojtaba—, aunque no precisó con quién negocia exactamente Washington.
Crisis en el estrecho de Ormuz y guerra abierta
La amenaza llega en un momento de máxima tensión. Irán mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz desde el inicio del conflicto, lo que ha disparado el precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril y genera una profunda incertidumbre en los mercados globales. Trump afirmó que Irán permitirá el paso de 20 buques petroleros por el estrecho, sin detallar los términos del acuerdo.
Mientras tanto, Irán e Israel se bombardearon mutuamente este lunes por la mañana, en un conflicto que ya supera el mes de duración desde la ofensiva conjunta lanzada el 28 de febrero.
El canciller iraní, Abbas Araghchi, respondió a las presiones advirtiendo que su país atacaría instalaciones de empresas estadounidenses en la región si se golpea la infraestructura energética iraní.

Tropas en tierra y mediación regional
La posibilidad de un despliegue de fuerzas estadounidenses en suelo iraní añadió más tensión. Según The Washington Post, el Pentágono prepara operaciones terrestres de varias semanas con fuerzas especiales —incursiones puntuales, no una invasión a gran escala—. El secretario de Estado, Marco Rubio, había descartado el viernes el envío de tropas de tierra, pero un buque de asalto anfibio con unos 3.500 marines llegó a la región el pasado viernes. El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Bagher Qalibaf, advirtió que sus fuerzas esperan la llegada de soldados estadounidenses “sobre el terreno para atacarlos y castigar de una vez por todas a sus aliados regionales”.
En el plano diplomático, los cancilleres de Turquía, Pakistán, Egipto y Arabia Saudita se reunieron desde el domingo en Islamabad para explorar salidas al conflicto. El canciller paquistaní, Ishaq Dar, declaró que su país está dispuesto a mediar y acoger conversaciones “sustantivas” entre Washington y Teherán.
El conflicto se extiende más allá de las fronteras iraníes: en Líbano, los ataques israelíes han causado 1.238 muertos desde el 2 de marzo, incluidos 124 niños, mientras que la misión de la ONU en el país (UNIFIL) confirmó este lunes la muerte de un casco azul indonesio tras el impacto de un proyectil en una de sus posiciones en el sur del territorio.