Senamhi advierte que lo más intenso del Fenómeno El Niño Costero todavía está por llegar: ¿cuándo alcanzará su máxima fuerza y qué regiones serán afectadas?

- El calentamiento del océano Pacífico continúa intensificándose y podría alcanzar su punto máximo entre diciembre y enero. Tumbes, Piura, Lambayeque y La Libertad figuran entre las regiones con mayor riesgo de lluvias extraordinarias.
El Perú todavía no enfrenta la etapa más intensa del Fenómeno El Niño Costero. Según las proyecciones del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi), el evento climático continúa desarrollándose y podría alcanzar su máxima intensidad entre diciembre de 2026 y enero de 2027, con la posibilidad de prolongarse hasta febrero.
La advertencia fue realizada por Yuri Escajadillo, especialista del Senamhi, quien explicó que las temperaturas del mar frente a las costas peruanas siguen aumentando y todavía no muestran señales claras de estabilización. Esta evolución mantiene la preocupación de los organismos técnicos ante la posibilidad de lluvias intensas, inundaciones y otros eventos asociados al calentamiento del océano.
De acuerdo con las declaraciones recogidas por la agencia Andina, el fenómeno atraviesa una fase de desarrollo que podría intensificarse durante los próximos meses. Aunque se espera que las condiciones cálidas comiencen a disminuir entre marzo y abril, esto no significa que las precipitaciones vayan a desaparecer inmediatamente, especialmente en las regiones del norte.
Tumbes y Piura podrían enfrentar lluvias extraordinarias
Las regiones de Tumbes, Piura, Lambayeque y La Libertad se encuentran entre las zonas que podrían experimentar los mayores impactos del fenómeno. Los especialistas advierten que existe la posibilidad de registrar precipitaciones excepcionales, con escenarios que recuerdan a los episodios de El Niño de 1982-1983 y 1997-1998.
Las primeras señales de esta situación ya se observan en algunas estaciones meteorológicas del norte. Un ejemplo es la estación El Salto, donde durante octubre se registraron más de 100 milímetros de lluvia, pese a que el promedio habitual para ese mes se sitúa alrededor de los 10 milímetros.
La diferencia resulta significativa y refleja la intensidad de las precipitaciones que ya se están presentando en determinadas localidades.
Durante los grandes episodios históricos de El Niño, algunas zonas de Tumbes llegaron a registrar precipitaciones superiores a los 200 milímetros en un solo día, con acumulados cercanos a los 300 milímetros en 24 horas.
Si bien esos valores todavía no se han repetido, el Senamhi advierte que las lluvias podrían intensificarse considerablemente durante el verano.
El especialista Escajadillo señaló que el país recién está ingresando al periodo de mayores precipitaciones y que los registros actuales podrían incrementarse conforme avance la temporada.
Lima también podría registrar temperaturas superiores a los 30 grados
El impacto del calentamiento del mar no se limitaría a la costa norte. Lima y otras localidades de la costa central también podrían experimentar condiciones climáticas fuera de lo habitual.
Las proyecciones contemplan lluvias por encima de los valores normales, tanto en zonas cercanas al litoral como en las cuencas medias. Esto representa una preocupación particular para localidades vulnerables a inundaciones y deslizamientos, entre ellas Chosica.
Otro factor que genera preocupación es el incremento de las temperaturas. Durante el verano, Lima podría registrar máximas superiores a los 30 °C e incluso alcanzar los 32 °C en determinados sectores.
Este escenario recuerda, aunque no necesariamente reproduce, las condiciones de calor registradas durante el Fenómeno El Niño de 1998, cuando algunos sectores de la capital alcanzaron temperaturas cercanas a los 35 °C.
En la costa norte el panorama podría ser todavía más intenso. Piura podría experimentar temperaturas máximas de hasta 39 °C, acompañadas de sensaciones térmicas que superarían los 40 °C.
Además, el calentamiento no se manifestaría únicamente durante el día. Las noches también podrían presentar temperaturas mínimas más elevadas, reduciendo la sensación de alivio frente al calor.
Las precipitaciones superiores a lo normal también podrían incrementar los caudales de los ríos que desembocan en el océano Pacífico, elevando el riesgo de desbordes en las zonas más expuestas.
¿Por qué el mar continúa calentándose? El papel de las ondas Kelvin
Para comprender la evolución del Fenómeno El Niño Costero es necesario observar lo que ocurre en el océano Pacífico.
Uno de los factores que favorece el calentamiento es el debilitamiento de los vientos alisios, corrientes de aire que normalmente contribuyen a mantener determinadas condiciones de temperatura en la superficie del océano.
Cuando estos vientos pierden intensidad, se facilita la propagación de las denominadas ondas Kelvin, movimientos de energía y agua cálida que recorren el Pacífico ecuatorial y pueden favorecer el incremento de las temperaturas marinas frente a Sudamérica.
Según los análisis del Comité Multisectorial encargado del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (Enfen), existe la posibilidad de que nuevas ondas Kelvin continúen llegando durante los próximos meses.
Este comportamiento podría prolongar el calentamiento del océano y contribuir a que el fenómeno alcance su etapa de mayor intensidad durante el verano.
La sierra sur podría enfrentar el escenario contrario: menos lluvias
Mientras las regiones del norte y parte de la costa central se preparan para posibles excesos de precipitaciones, en el sur andino se proyecta una situación diferente.
El Senamhi advierte sobre posibles deficiencias de lluvias en regiones como Cusco, Apurímac, Huancavelica y Ayacucho durante el periodo comprendido entre diciembre y marzo.
Esta reducción de las precipitaciones podría perjudicar principalmente a las actividades agrícolas que dependen de las lluvias estacionales.
La falta de agua también podría generar dificultades para el abastecimiento destinado al consumo humano, la producción agropecuaria y otras actividades económicas que dependen de los recursos hídricos.
De esta manera, el fenómeno podría generar dos escenarios climáticos opuestos dentro del territorio nacional: lluvias extraordinarias en determinadas zonas y déficit de precipitaciones en otras.
Autoridades deben reforzar los planes de prevención
Frente a las proyecciones climáticas, el Senamhi considera fundamental que las autoridades regionales y locales fortalezcan sus medidas de prevención y respuesta ante posibles emergencias.
Los organismos que integran el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (Sinagerd) deberán tomar en cuenta los escenarios previstos para organizar sus intervenciones, especialmente en las localidades expuestas a inundaciones, desbordes de ríos y movimientos de tierra.
Sin embargo, todavía no es posible establecer con precisión qué lugares serán los más afectados ni qué ríos podrían alcanzar niveles peligrosos. Estas situaciones dependerán de diversos factores, entre ellos la intensidad de las precipitaciones, las características geográficas del terreno y las condiciones de cada cuenca.
Por ello, las evaluaciones técnicas deberán actualizarse conforme se acerque el periodo de mayor intensidad del fenómeno.
La principal advertencia es clara: el Perú debe prepararse desde ahora. Aunque todavía faltan semanas para que El Niño Costero alcance su posible punto máximo, las condiciones actuales del océano y las primeras lluvias extraordinarias muestran la importancia de anticiparse a los riesgos y proteger a las poblaciones más vulnerables.



