
El exministro de Pedro Castillo aventaja al excandidato de Renovación Popular por menos de 8 mil votos, según el 89,9% del conteo de la ONPE. López Aliaga denuncia un “fraude” sin pruebas y amenaza con convocar marchas.
A medida que avanza el conteo oficial de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), el escenario político peruano se inclina hacia un balotaje entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, relegando al tercer lugar a Rafael López Aliaga. Con el 89,99% de las actas procesadas, el candidato de Juntos por el Perú logró superar por un margen mínimo pero decisivo al exalcalde de Lima.
Según el último reporte emitido por la ONPE, con 83.278 actas contabilizadas, Roberto Sánchez acumula 1.827.348 votos válidos (11,985%), mientras que Rafael López Aliaga obtiene 1.820.106 votos (11,937%). La diferencia entre ambos es de apenas 7.242 sufragios, una ventaja que, aunque ajustada, consolida al exministro de Pedro Castillo como el probable rival de Fujimori en la segunda vuelta del próximo 7 de junio.
El repunte de Sánchez se explica principalmente por su desempeño en regiones del interior del país, donde su discurso vinculado al legado del expresidente Castillo —a pesar de su controvertida gestión— mantiene un respaldo significativo. A lo largo de la jornada del lunes, el candidato de Juntos por el Perú también superó a Ricardo Belmont (Partido Cívico Obras) y Jorge Nieto (Partido del Buen Gobierno), conforme se incorporaban al conteo los votos de las provincias andinas, amazónicas y rurales.
En el extremo opuesto, la presencia de Keiko Fujimori en el balotaje se perfila como un hecho irreversible. La lideresa de Fuerza Popular alcanzó 2.583.716 votos, equivalentes al 16,945% de los votos válidos, lo que marca su cuarta postulación consecutiva a una segunda vuelta electoral. Su electorado, disciplinado y concentrado en zonas urbanas y costeras, le ha asegurado un pase directo a la siguiente fase sin necesidad de reñidos desenlaces.
Lejos de aceptar los resultados parciales, el excandidato de Renovación Popular endureció su discurso y protagonizó una protesta frente a la sede del Jurado Nacional de Elecciones (JNE). Acompañado por un grupo de simpatizantes, López Aliaga lanzó un ultimátum al presidente del JNE, Roberto Burneo: “Le damos exactamente veinticuatro horas para declarar la nulidad de este fraude electoral”, sentenció, sin presentar ninguna prueba que sustente sus acusaciones.
En la misma línea, el también empresario arremetió contra el jefe de la ONPE, Piero Corvetto, e instó al fiscal de la Nación, Tomás Gálvez, a ordenar su detención, pese a que no existe ningún proceso penal abierto en su contra ni situación de flagrancia. “Si el fraude se consuma, yo sí convoco a una marcha multitudinaria entre todo el Perú”, advirtió.

No obstante, López Aliaga no es el único que ha recurrido a la amenaza de movilizaciones. Días antes de confirmarse su superación en el conteo, el propio Roberto Sánchez declaró que convocaría a sus bases “apenas haya un indicio de no querer respetar el voto ciudadano”. Aunque matizó: “Sin narrativas de fraude como el proceso anterior. El voto andino, amazónico, rural se va a respetar”.
Ante el clima de tensión, el candidato Jorge Nieto (Partido del Buen Gobierno) emergió como la voz más crítica contra las denuncias infundadas. En conferencia de prensa, el excanciller citó al expresidente mexicano Benito Juárez: “El respeto al derecho ajeno es la paz”. Y añadió: “Yo no voy a ser un demagogo que por ganar cuatro o cinco votos más haga que la violencia se despliegue en nuestras calles. Quien tiene acusaciones de fraude, que las pruebe. Y si no las tiene, que se calle la boca en siete idiomas, porque le está haciendo daño al Perú y generando más caos, incertidumbre y zozobra”.
A falta de un 10% de actas por contabilizar —muchas de ellas provenientes de zonas rurales y de difícil acceso—, el resultado definitivo aún podría sufrir variaciones. Sin embargo, la tendencia actual consolida a Roberto Sánchez como el segundo finalista, dejando a Rafael López Aliaga al borde de su segunda eliminación consecutiva en el umbral del balotaje.