
El candidato de Juntos por el Perú busca sumar apoyos de cara a una eventual segunda vuelta, mientras reitera su cuestionamiento a Julio Velarde y su intención de removerlo del Banco Central.
El candidato presidencial de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, anunció este miércoles que ya sostuvo contactos con cinco “fuerzas políticas” con miras a una eventual segunda vuelta electoral frente a Keiko Fujimori, lideresa de Fuerza Popular. En paralelo, reafirmó su controvertida postura sobre la continuidad de Julio Velarde al frente del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), al señalar que “nadie es imprescindible”.
“Cinco fuerzas políticas se han comunicado con nosotros. En estos estándares de pueblo y justicia, convocamos a todo movimiento que crea en la democracia como punto fundamental de un nuevo comienzo patriótico”, declaró Sánchez en conferencia de prensa desde el Centro de Lima.
El aspirante de Juntos por el Perú también se pronunció frente a las denuncias de un supuesto fraude electoral. Recordó que organismos como la Unión Europea y otros observadores internacionales concluyeron que “el estándar del proceso electoral no ha sido afectado, no ha sido dañado, y no hay indicio de fraude por parte de ningún ciudadano”.
Consultado sobre la eventual permanencia de Julio Velarde —quien preside el BCRP desde 2006 y es ampliamente reconocido en la región—, Sánchez fue contundente: “Nos reafirmamos en que las políticas de Estado que promueven el desarrollo económico son superiores a un individuo. Nadie es imprescindible. Apostamos por la estabilidad macroeconómica, en lo coherente con una microeconomía que también resuelva el empleo y la seguridad económica de todos los actores”.
El candidato, heredero político de Pedro Castillo, ya había anticipado en campaña su intención de remover a Velarde de inmediato si llega al poder. “Nuestro gobierno no lo sostendrá ni un día en el gobierno del pueblo. Usted, señor Julio Velarde, no nos representa”, declaró en anteriores apariciones públicas. “Lo vamos a echar, porque solo ha gobernado para mantener contentas y felices a las transnacionales, a sus dueños, a sus amos”, agregó entonces.

La iniciativa de Sánchez no se limita al cambio de la cúpula del BCRP. Su plan incluye modificar el capítulo económico de la Constitución de 1993 (artículos 58 al 87), que actualmente garantiza la autonomía del Banco Central, así como aumentar la intervención estatal en sectores estratégicos y regular los servicios básicos.
Sin embargo, la remoción de Velarde no es automática. El procedimiento exige un acuerdo entre el presidente de la República y el Senado, cámara donde actualmente predomina la mayoría fujimorista. Cualquier intento por reformar la naturaleza del BCRP implicaría modificar su Ley Orgánica (Decreto Ley Nº 26123), un proceso legislativo que debería ser ratificado por el nuevo Senado. Estas condiciones imponen barreras institucionales significativas para Sánchez, quien se vería obligado a negociar cualquier reforma de calado.
El directorio del BCRP está compuesto por siete miembros: tres representantes del Poder Ejecutivo, tres elegidos por el Congreso y uno —el presidente— propuesto por el mandatario y ratificado por el Senado. Sin esa última aprobación, cualquier intento de remoción quedaría frustrado.