
Tres detenidos, entre ellos un enfermero, tras un plan coordinado para ejecutar a un paciente de la UCI que sobrevivió a un ataque de «Los Pulpos». El caso expone la vulnerabilidad de los centros de salud ante la violencia organizada.
Trujillo, región La Libertad — Lo que debía ser un recinto de recuperación se convirtió en el escenario de un complot digno de una trama criminal: un sicario de 19 años burló los filtros de seguridad del Hospital Regional Docente de Trujillo con el objetivo de acabar con la vida de un paciente internado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) mediante una inyección letal. El atentado, programado para la noche del 25 de marzo, fue desarticulado en el último minuto por la Policía Nacional del Perú (PNP), que llevaba días vigilando al entorno de la víctima tras una serie de amenazas.
En un operativo al que América Televisión accedió en exclusiva, las autoridades lograron la captura de Juan Sánchez Noriega (19) antes de que pudiera aplicar el contenido de una ampolla mortal al paciente, quien permanecía en estado crítico. Según la confesión del propio detenido, su misión era asegurarse de que el herido no sobreviviera para testificar.
La investigación reveló que el ingreso del sicario no fue fortuito. Nilson David Chávez Castañeda, enfermero del nosocomio, fue arrestado acusado de facilitar el acceso irregular del atacante, vulnerando todos los protocolos de seguridad del centro médico. Una tercera persona, identificada como la pareja sentimental de Sánchez Noriega, cayó en la redada tras ser vinculada por coordinaciones logísticas a través de mensajes de WhatsApp con el trabajador de salud.
La intervención oportuna no solo evitó un homicidio dentro de la UCI, sino que puso al descubierto una peligrosa red de complicidad que operaba dentro del propio hospital.
La identidad del paciente se mantiene en reserva por razones de seguridad. El joven había ingresado al hospital tras sobrevivir a un atentado ocurrido el mismo martes 25 de marzo en el distrito de La Esperanza, una zona disputada por la organización criminal «Los Pulpos».
En aquel primer ataque, sicarios acribillaron el vehículo en el que se desplazaba la víctima junto a un amigo. El acompañante murió en el acto, mientras que el ahora paciente sufrió heridas de gravedad que motivaron su traslado al hospital regional. Los familiares, temiendo por su vida, habían alertado previamente a la Policía sobre la intención de los criminales de «rematarlo» en el centro de salud, lo que motivó el cerco de vigilancia que resultó clave.
El Gobierno Regional de La Libertad emitió un pronunciamiento oficial en el que anunció el inicio de una investigación interna para determinar responsabilidades en lo que calificó como una “grave vulneración de la seguridad hospitalaria”. La participación de personal sanitario ha generado alarma sobre la posible infiltración del crimen organizado en espacios estratégicos.
Los tres detenidos fueron puestos a disposición de las autoridades judiciales y enfrentan cargos por tentativa de homicidio y asociación ilícita para delinquir. Fuentes policiales no descartan nuevas detenciones en las próximas horas, a medida que se analizan los dispositivos móviles incautados.
El intento de ejecución dentro del Hospital Regional de Trujillo marca un preocupante punto de inflexión en la ola de violencia que azota la región. La Esperanza, feudo de «Los Pulpos», ha sido epicentro de constantes disputas territoriales, pero el traslado de la violencia al interior de un centro de salud evidencia la creciente audacia de las redes criminales, que no dudan en vulnerar instituciones sensibles para silenciar a testigos o ajustar cuentas pendientes.
Las autoridades han reiterado la necesidad de reforzar los filtros de control en los establecimientos de salud para evitar que estos se conviertan en extensiones del campo de batalla de la criminalidad organizada.